Un Ministro de España, maquina con el Director de una Oficina llamada “Antifraude” para perjudicar políticamente a adversarios políticos, a través de la difusión de informaciones sobre los mismos, de dudosa veracidad, o del inicio de actuaciones judiciales sobre la base de tales informaciones, y en este país, el Ministerio Fiscal no ve indicios de delito.

Unos titiriteros, en los pasados festejos del carnaval en Madrid, representan una obra llamada “La Bruja y Don Cristóbal”, ante un público infantil, cuyo argumento es la represión que sufren las mujeres por los poderes del Estado, y en la que uno de los títeres intentando incriminar a la bruja exhibe una pancarta en la que se leía “Gora Alka-Eta”, y los dos titiriteros son enviados a la cárcel por la Audiencia Nacional, a instancias del Ministerio Fiscal, por un delito de enaltecimiento del terrorismo.

¿Cómo se nos queda el cuerpo?

No cabe la menor duda de que detrás de las decisiones judiciales anteriores, estaban personas, que como tales, tendrán sus limitaciones, capacidades, conocimientos, y modos de ver las cosas, pero desde luego, algo no cuadra, algo chirría en este país, cuando a todo un Ministro en funciones, no le abren causa penal alguna por una conspiración en toda regla, y sin embargo, meten en la cárcel a las primeras de cambio a unos titiriteros que lo único que hacían era representar una obra para la que tenían los oportunos permisos y licencias.

Hoy recordamos que hace 80 años en este país se empezó a escribir uno de los capítulos más terribles de nuestra historia, la guerra civil, que daría paso a un régimen fascista en el que jamás se abriría causa alguna contra ningún Ministro del régimen, y merecería la máxima pena cualquier acto de libre expresión de cualquier ciudadano de a pié…, y parece que no ha pasado el tiempo…

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